ECOfuel esta fabricado con materiales de alta calidad, calibrados especificamente para cumplir con la función de ionización en los combustibles líquidos o gaseosos.
La mayoría de motores de combustión interna utilizan combustibles líquidos, pero los combustibles líquidos no son combustibles (en estado líquido), es decir, solo se quema la parte vaporizada y mezclada con aire en el momento de la explosión.
Normalmente las emisiones de gases procedentes del motor de los vehículos son Hidrocarburos no quemados (HC), Monóxido de Carbono (CO), y Óxidos de Nitrógeno (NOx). Los Hidrocarburos no quemados y los Óxidos de Nitrógeno reaccionan con la atmósfera para formar humo. El humo es altamente oxidante en el ambiente y es la principal causa de la irritación de ojos y garganta, provoca mal olor, daña las plantas y reduce la visibilidad. Los Óxidos de Nitrógeno son también tóxicos. El Monóxido de Carbono perjudica la capacidad de la sangre de transportar oxígeno al cerebro, incrementando los tiempos de reacción y empeorando la capacidad de juicio.
Principalmente los combustibles son hidrocarburos. Estos hidrocarburos cuando pasan a través de un campo magnético, cambian su orientación de magnetización a la dirección opuesta a la del campo magnético. Las moléculas de hidrocarburo cambian su configuración, al mismo tiempo que la fuerza intermolecular se reduce considerablemente. Esta modificación ayuda a dispersar las partículas del combustible, de forma que éste se vaporiza más fácilmente y por tanto se facilita su combustión.
El combustible líquido o gaseoso utilizado en motores de combustión interna está compuesto de grupos de moléculas. Cada molécula incluye un determinado número de átomos, cada uno compuesto de su núcleo y de sus electrones orbitando su alrededor. Cada molécula tiene un campo magnético por sí misma, causado por la rotación de los electrones. De esta forma, existe una carga eléctrica, positiva (+) y negativa (-) en las moléculas de combustible. Por esta razón, las partículas de combustible de las cargas eléctricas positivas y negativas no se dividen en partículas más pequeñas ( los polos opuestos se atraen ). Por lo que, el combustible no está activamente interrelacionado con el oxigeno durante la combustión, provocando una combustión incompleta. Para mejorar esto, tenemos que descomponer o ionizar el combustible. Esta ionización la podemos conseguir con la aplicación de un campo magnético procedente de un imán permanente o de un electroimán, la ventaja que presentan los imanes permanentes sobre los electroimanes es que, los primeros, no consumen electricidad.
El combustible magnetizado produce una combustión más completa, proporcionando, mayor rendimiento del motor, ahorro de combustible, más potencia y reducción de Hidrocarburos, Monóxido de Carbono y Óxido de Nitrógeno en los gases de escape. Además, el combustible cargado magnéticamente disuelve el carbón del carburador, inyectores de gasolina, y cámaras de combustión, ayudando a limpiar el motor y a mantenerlo limpio.
Conclusión de pruebas
Mediante un campo magnético podemos incrementar la energía del combustible, provocando cambios específicos a nivel molecular, con lo que facilitamos la combustión. Las moléculas de combustible se separan más fácilmente, reaccionando mejor con el oxígeno. Con lo que podemos obtener reducciones del:
80%-90% en las emisiones de Hidrocarburos. 60-80% de Monóxidos de Carbono. 20% de Óxidos de Nitrógeno. 40-60% de Humos.
Además de una reducción en el consumo de combustible entre el 10 y el 40 %, obteniendo ( en vehículos ) un incremento de kilometraje de entre el 14 y el 60 %, con la misma cantidad de combustible. Otro beneficio que nos proporcionan estos dispositivos, es que, el campo magnético disuelve las partículas de carbón que se acumulan en el carburador, en los inyectores de combustible, y en la cámara de combustión, es decir, ayudan a limpiar y mantener limpio el motor.